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PortadaApr 23, 2012710 (0)

 

 

El 12 de abril se ha estrenado en las salas comerciales de cine de Barcelona la película documental “Crònica d’una campanya”, dirigida por Ibon Belaskoaga. De 90 minutos de duración, la película narra con detalle las actividades de organización, estrategia y comunicación de la campaña electoral con la que CiU ganó la presidencia de la Generalitat en noviembre de 2010. En la película tiene un papel destacado Jordi Oliveres, director de Estrategia Local y director del equipo de consultores de Estrategia Local que participó activamente en labores de consultoría de la estrategia y comunicación de aquella victoriosa campaña electoral de CiU.

Estrategia Local tiene por norma no hacer pública su participación en campañas electorales, por lo que esta es la primera vez en nuestros 25 años de trayectoria profesional que se hace pública, por decisión de nuestro cliente, nuestra participación técnica en una campaña electoral, y en la que se pone de manifiesto nuestro sistema de trabajo de integración plena en el dispositivo de campaña del candidato.

Ibon Belaskoaga, su director, y la empresa productora, Cromosoma SA, tienen una larga experiencia en la producción de películas documentales de gran formato. Ibon Belaskoaga llevó a cabo “Bucarest, la memòria perduda”, sobre Jordi Solé Tura, y “María y yo”. Cromosoma produjo “Bicicleta, cullera, poma”, sobre la lucha de Pasqual Maragall con la enfermedad de Alzheimer, premio Goya 2011, “El Papus, anatomia d’un atemptat”, “Brava Victòria” y “Arrugas”, ganadora de dos premios Goya 2012.

La película se incorpora a la ya variada colección de películas documentales sobre campañas electorales, cuya pieza quizá más conocida fue la famosa “The war room” en la que Hegedus y Pennebaker desmenuzaban los entresijos de la campaña electoral que llevó a Bill Clinton a la Casa Blanca en 1992.

Notícia TV3

Vídeo Youtube

 

 
PortadaApr 19, 20121720 (0)

Por Joan Queraltó

Sir Winston S Churchill

Sir Winston Churchill, reconocido orador, dio su discurso más famoso el 13 de mayo de 1940. Hablaba ante la Cámara de los Comunes del Reino Unido, pronunciando sus primeras palabras tras ser elegido primer ministro, cuando los soldados británicos luchaban en Holanda y Noruega y se preparaban para ir al Mediterráneo, y la batalla aérea sobre Inglaterra era constante. Es el discurso llamado “blood, toil, tears and sweat”, traducido aquí por “sangre, sudor y lágrimas”. Curiosamente –o no, visto como nos van las cosas como país- en nuestra traducción siempre obviamos la palabra “toil”, que significa “esfuerzo” o “trabajo agotador”.

El considerado como mejor discurso de Churchill dura apenas cinco minutos. Como ya explicaba en un artículo anterior (“Los peligros de enrollarse dando discursos (políticos)”), nuestros miedos no deben ser nunca por hablar poco, sino por hablar demasiado. Para dar un buen discurso, lo más importante es esforzarse y trabajarlo antes, para lograr que dure el tiempo necesario para comunicar el mensaje a transmitir; no debe durar ni un minuto de más – si es que realmente queremos transmitir algún mensaje y no simplemente escucharnos en un puro ejercicio narcisista.

De la misma manera al traducir el discurso de Churchill olvidamos la palabra “esfuerzo”, parece que a muchos de nuestros políticos les da pereza trabajar sus discursos. Y es un grave error. Hay que prepararse los discursos, no sólo porque se logra brevedad, sino porque se hacen más interesantes –y, sorprendentemente, a veces logran que una parte de la audiencia los escuche con interés.

La preparación permite, entre otras herramientas, usar una estrategia tan sencilla como la repetición. La expresión “sangre, sudor y lágrimas” no era idea de Churchill. Ya la había usado antes el todavía no presidente Theodore Roosevelt, en un discurso de 2 de junio de 1897 en el Colegio de la Marina de Guerra de los Estados Unidos. Se cree que Churchill habría leído esta frase de aquel discurso, o quizás lo conocía porque era buen lector de las obras de Roosevelt de historia militar. Pero Roosevelt tampoco había sido original, ya que también se había preparado el discurso: “sangre, sudor y lágrimas” fue pronunciado por primera vez por Giuseppe Garibaldi el 2 de julio de 1849, cuando reunió a sus fuerzas revolucionarias en Roma.

¿Por qué no se trabajan algo más los discursos políticos? Seguramente la respuesta la encontramos en una afirmación de Harold Wilson, primer ministro laborista británico: “Preparar un discurso de diez minutos me cuesta dos semanas; un discurso de una hora, una semana, y un discurso de dos horas lo puedo improvisar en cualquier momento”. 

PortadaMar 28, 20121290 (0)

Por Joan Queraltó

William Henry Harrison fue elegido Presidente de los Estados Unidos de América el 4 de marzo de 1841, el noveno en ocupar el cargo. Ya era bien conocido antes, como gobernador de Indiana, cuando en la batalla de Tippecanoe lideró la victoria del ejército americano contra los indios. Pero por lo que se le recuerda es por haber dado el discurso inaugural más largo –y mortífero- de toda la historia americana: el viejo Tippecanoe, como era conocido popularmente, habló más de dos horas bajo la lluvia y el viento, sin ninguna concesión a las inclemencias meteorológicas –las crónicas de la época afirman que no llevaba abrigo, ni siquiera sombrero. Murió de neumonía el 4 de abril, sólo un mes después de haber sido nombrado presidente. De hecho, fue el primer presidente americano muerto durante su mandato, y todavía hoy ostenta el récord de la presidencia más corta.

No hay muchos ejemplos más de políticos que hayan perdido la vida por hablar demasiado rato; pero sí que hay multitud que mueren políticamente porque no han entendido que el objetivo de un discurso no es demostrar que se sabe hablar mucho rato, sino comunicar algo.

La duración del discurso es tan importante como su contenido. El mensaje que comunica alguien que habla demasiado, tanto si lo hace muy bien como si lo hace muy mal, es que no ha entendido que el público ya hace rato que no le escucha. Porque nuestra capacidad de atención es limitada: de hecho, cuando más escuchamos es durante los primeros quince minutos –muy especialmente los cinco primeros minutos. Después, vamos desconectando, hasta llegar al límite de los cuarenta y cinco minutos, cuando hasta los más entusiastas seguidores ya no están atentos a lo que se dice. Y es mucho más grave si se piensa en el trabajo de los periodistas, que acaban pescando de este mar infinito de palabras alguna frase aparentemente interesante.

Hay pocos políticos en nuestro país que se atrevan a dar discursos públicos de cinco, máximo quince minutos. Pese a la evidencia de la pérdida de atención del auditorio. Pese a la evidencia de que los discursos breves son mucho mejor recogidos por los medios de comunicación. Quizás porque decir cosas, dar contenido, es mucho más difícil que enrollarse.

En 1998, Bill Clinton, entonces Gobernador de Arkansas, dio un discurso que pareció muy largo a los asistentes a la convención del partido Demócrata –aunque fue de treinta y tres minutos; los delegados, que hasta aquel momento le silbaban, aplaudieron con entusiasmo cuando dijo “Para acabar…”. Unas pocas noches después, fue el invitado en el programa televisivo The Tonight Show. El presentador empezó preguntando “Governor, how are you?” y, sin hacer ninguna pausa, sacó un reloj de arena de debajo de la mesa y le dio la vuelta. El público enloqueció. Y Bill Clinton captó el mensaje, dejó de enrollarse, y llego a presidente.

 

 
PortadaMar 20, 2012880 (0)

Por Albert Calderó

El Art. 7 del RDL 4 de 2012 establece que el interventor elevará al Pleno de la institución local un plan de ajuste para su aprobación antes del 31 de marzo de 2012. Esto ha sido  modificado por la Disposición Adicional Tercera del RDL 7 de 2012 publicado el 10 de marzo, que establece que quien debe elaborar el plan son “las corporaciones locales”, el interventor lo informa y lo aprueba el Pleno. El Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas publica hoy, 16 de marzo, en el Boletín Oficial del Estado, una Orden que prescribe un modelo de plan de ajuste que hay que rellenar para cumplir este requisito.


Por tanto los Ayuntamientos acogidos a este sistema extraordinario de financiación disponen de 15 días exactos para elaborar el plan y aprobarlo en Pleno.


Por tanto el gobierno local y las fuerzas de la oposición tienen ante sí la ingente tarea técnica y política de formular un plan de ajuste económico-financiero que deberá estar en vigor durante diez años (tal vez la decisión política más relevante del mandato, que afecta seriamente a los dos mandatos siguientes); y se ordena elaborarlo en unos pocos días, y se obliga al Pleno municipal a estudiarlo, debatirlo y aprobarlo en otros pocos días, todo antes del 31 de este mes. Se podría criticar severamente la premura de plazos, la extraña definición de responsabilidades para su elaboración y la pertinencia de la compleja y pormenorizada estructura del modelo de plan de ajuste que hay que cumplimentar.


Pero centrémonos en el problema práctico para más de 4.500 instituciones locales. El problema práctico es que hay que cumplir estas exigencias para estar dentro del sistema de financiación extraordinaria.


Digámoslo cuanto antes: Sencillamente no es posible cumplir los plazos con un plan que merezca tal denominación.


¿Qué se puede hacer? Ser pragmáticos. Hay que elaborar y aprobar el plan en el Pleno antes del 31 de este mes. No es concebible hacer un verdadero plan. Hágase lo que se pide en realidad: un compromiso para un plan.


Lo posible es rellenar la documentación que prescribe el Ministerio con cifras… verosímiles. Y, sobre todo y al mismo tiempo, construir un sólido compromiso en el gobierno local y una sólida mayoría política en el Pleno (no olvidemos que se trata de un plan que afectará a tres mandatos sucesivos) dispuesta a aprobar dicho documento como tal Plan, pero inmediatamente después ponerse a trabajar el Gobierno con su personal directivo y técnico, y luego el Pleno, en un proceso más tranquilo de elaboración y puesta en práctica de un verdadero plan a lo largo de los meses venideros, que mediante las oportunas revisiones y actualizaciones se convertirá paulatinamente en el Plan oficial, sustituyendo al Plan improvisado.


El verdadero plan requerirá muchas decisiones de la Alcaldía (o Presidencia), del Gobierno y del Pleno, muchas negociaciones, muchos trabajos técnicos. No puede hacerse en 15 días pero no debe hacerse en más de tres, cuatro, seis meses a lo sumo. Un Plan debe hacerse rápida e intensivamente.


Y lo importante y difícil del Plan no es cuadrar las cifras en el modelo del Ministerio. Cuadrar cifras en un papel es fácil, lo difícil es cumplir con ellas. Y para esto se necesita una profunda convicción política, una sólida estrategia técnica y grandes capacidades organizativas y negociadoras.


Y seamos consecuentes: A la mayoría de las instituciones locales acogidas al Plan no les va a bastar con pequeños recortes de gastos superfluos. Habrá que revisar a fondo el equilibrio entre ingresos y gastos en todos los grandes conceptos, y tomar decisiones dolorosas. En este sentido el modelo de plan de ajuste elaborado por el Ministerio ofrece una pauta inevitable. El verdadero Plan deberá poder cumplir con sus prescripciones y deberá ser realista. Pero esto implica que habrá que hacer otras muchas cosas para que el Plan se cumpla. Esto es lo que hay que planificar.


Y habrá que gestionar el verdadero plan con flexibilidad, porque un plan no es una profecía que se cumple mágicamente. Se necesitarán herramientas de planificación avanzadas, en la lógica de la planificación estratégica, y no en la lógica obsoleta de la planificación a medio y largo plazo.


Pero habrá tiempo para esto. Ahora hay que juramentar al gobierno y a una mayoría cuanto más amplia mejor del Pleno en un férreo compromiso con la recuperación del equilibrio económico-financiero, y hay que correr a rellenar con cifras el modelo de plan de ajuste publicado hoy por el Ministerio, de modo que parezca un plan. 

 
Artículos RevistasMar 12, 20121060 (0)

Por Albert Calderó

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FormaciónFeb 13, 20121420 (0)

David, Font, alcalde de Gironella, ha sido elegido como el nuevo presidente del Foro de Jóvenes Electos en la asamblea celebrada en Igualada, tomando el relevo de Miquel Buch que hasta ahora tenía la presidencia de este órgano dependiente de la ACM.

La Asamblea ha reunido a jóvenes electos de toda Cataluña. El Foro de Jóvenes Electos es un órgano de la Asociación Catalana de Municipios que tiene como finalidad representar y promover los intereses de los jóvenes electos de hasta 35 años. Al acto han asistido una cincuentena de concejales/as, consejeros/as, concejales/as de juventud y consejeros comarcales, que pertenecen a entes locales o comarcales asociados a la ACM.

Jordi Oliveres, ha hecho una ponencia centrada en las capacidades de liderazgo, bajo el título "Quién es Quién, como no equivocarse organizando equipos".

Al acto han asistido, entre otros, jóvenes concejales de municipios como Cabrils, Berga, Arbúcies, Arnés, Martorell, Malgrat de Mar, Cardona, Barcelona, El Masnou, Sant Pol de Mar, Sant Joan Despí, Sant Esteve Ses Rovires, La Seu d'Urgell, Rubí, Alcarràs, Seva, Orís o Argentona.

 
EmpresaJan 19, 20122690 (1)


25 años de logos y lemas de Estrategia Local.

1987 etiqueta
Los Inicios 1987
1987 primer logo color

 

ConsultoresDec 5, 20112210 (0)

La revista Eixo Atlântico es una revista científica sobre políticas territoriales y urbanas, editada por O Eixo Atlântico do Noroeste Peninsular, la Asociación transfronteriza de los municipios de la Eurorrexión Galicia - Norte de Portugal.  En su número 18, recientemente publicado, y dedicado al tema: “Os desafíos das axendas urbanas en Europa: Reflexións e Debates multinivel”, nuestro Subdirector Albert Calderó publica en sus páginas 55 a 67 un artículo titulado: “Crisis y agendas urbanas: la gestión innovadora de la austeridad”.

En este artículo Calderó sostiene que la crisis nos ubica ante un cambio del sistema de gobernanza local, y que este cambio requiere de una gran transformación en el sistema de gobierno y administración local, que debe comenzar por la reformulación de la institución local como ente de gestión, representación y participación, y también como organización de dirección de personas e impulso de liderazgos locales, que superen las clásicas jerarquías y el concepto de funcionario, y se dirijan hacia la búsqueda de la gestión eficaz de la austeridad.

La revista contiene artículos en portugués, gallego, castellano, francés e inglés, y en este su último número escriben también, entre otros, el Comisario de Política Regional de la Comisión Europea, Mr. Johanes Hanh; Tina Kelder, responsable de la European Urban Knowledge Network; Jean Peyrony, Presidente de la Mission Opérationelle Transfrontalière de Francia; el profesor de sociología urbana de la Universidad de La Rioja, Fernando Díaz; las profesoras de la Universidade Nova de Lisboa, Paula Urze e Iva Pires; Phillipe Duron, Presidente de la Conferen-cia de Ciudades del Arco Atlántico; el profesor de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad de Granada, y ex director general de Administración Local del Gobierno de España y de la Junta de Andalucía, Manuel Zafra Víctor; y el director de la Revista, el profesor de Ciencia Política de la Universidade de Vigo, Enrique José Varela, que es también el director do Servizo de Estudos e Publicacións do Eixo Atlântico do Noroeste Peninsular.

 

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