Succession, o cómo podemos convertirnos en prisioneros de nuestro perfil

Y tú, ¿cómo eres?
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Succession es una serie centrada en la familia Roy, los propietarios de Waystar RoyCo, un grupo mediático levantado y liderado por el padre, Logan Roy, y que aspiran a heredar tres de sus cuatro hijos, Kendall, Siobhan "Shiv" y Roman.

Sin entrar demasiado en la trama de la serie -para permitir que quienes no la han visto la puedan disfrutar-, creo que este drama familiar tiene algunos elementos interesantes desde el punto de vista de dos de las dimensiones de nuestro método, el estilo de trabajo y la motivación.

Kendall, el mayor de los tres hermanos en disputa por la sucesión del padre al frente de la empresa, es quien desde el inicio parece el heredero natural -y designado, ya que de los tres es quien tiene la posición más importante dentro de la empresa familiar. Durante la serie tenemos diversas oportunidades de ver cuál es su estilo de trabajo; cuando recibe algún encargo del padre, o decide tener alguna iniciativa propia, busca toda la información necesaria y la estudia, calcula números, los trabaja, escribe propuestas detalladas... Para él, como gestor de Cosas que es, trabajar es ponerse a ello y de manera tangible, leyendo y produciendo papeles. Trabajar es hacer, producir, sacar propuestas e iniciativas a partir de ese trabajo tangible y estudiado.

Roman, el segundo hermano en disputa, no se parece en nada a Kendall en su estilo de trabajo; también comienza la serie trabajando en la empresa, en un lugar menos importante, y aparentemente no se toma en serio nada. Pero cuando el padre le encarga la misma tarea que a su hermano es cuando más claramente vemos la diferencia de estilos: en lugar de leer, estudiar, producir papeles, leer alternativas, escribir... Roman piensa, sin que lo parezca, para acabar apareciendo con alguna idea inesperada, alguna propuesta que no sale de haber trabajado los papeles de Kendall sino de mirarse el encargo de lejos, valorar alternativas, plantearse qué podría ser mejor hacer o por qué se podría hacer alguna otra cosa... Una forma de trabajar de gestor de Ideas.

Y Shiv, la hermana pequeña, ha aprendido a trabajar de una forma diferente a la de sus dos hermanos; al inicio de la serie vemos que ha hecho carrera fuera de la empresa familiar, en el mundo de la política, asesorando a candidatos... Aplicando sus habilidades interpersonales, de relación e influencia, no tanto para crear equipo sino para promocionarse personalmente, pero claramente usando las herramientas de una gestora de Personas: leyendo los ambientes, las opiniones de los demás, adaptándose a lo que piensan para intentar conseguir lo que quiere.

Si añadimos la segunda dimensión de nuestro método, la motivación, entenderemos aún más las diferencias entre los tres hermanos; durante la serie ambos hijos muestran en varios momentos qué les mueve, qué les preocupa, qué buscan... Y sus motivaciones parecen coincidentes. Lo expresan de maneras diferentes, pero tanto Kendall como Roman parecen necesitar la aprobación del padre, su cariño, la expresión de su aprecio. Les mueve la necesidad de Empatía, de sentirse queridos -tanto por las personas de su entorno como muy especialmente por su padre. Incluso cuando se enfrentan a él muy directamente, por mucho que haya peleas y traiciones, siempre acaban necesitando su aprobación, su cariño.

Shiv, en cambio, tiene una motivación diferente; no reniega del cariño del padre, pero su ambición de sustituirlo al frente de la empresa no parece venir de ninguna necesidad de empatía sino de una voluntad de liderar, de ponerse a la cabeza, de decidir, de mandar. Su motivación es el Liderazgo. Y esta motivación se nota también en cómo trata a su marido, compañero de estrategias y confabulaciones dentro de la empresa, utilizándolo sin ninguna manía como un peón más en sus jugadas para conseguir hacerse con el control, e incluso y sacrificándolo si es necesario, sin ningún sentimentalismo, por el bien superior que es conseguir la sucesión familiar.

Una vez definidos los perfiles de los tres hermanos en función de sus estilos de trabajo y sus motivaciones, es interesante hablar de Logan Roy, el padre; su rasgo principal, que es aparente de forma inmediata y sobre el que se construye toda la serie, es su L descomunal, su necesidad de Liderazgo, su voluntad de dirigir no sólo su empresa sino, mediante esta, la economía, la política y la sociedad, ejerciendo su influencia gracias a sus medios de comunicación, poniendo y sacando presidentes de Estados Unidos y, en definitiva, sintiéndose casi dueño del mundo.

Su estilo de trabajo no es ni C ni P; ya tiene ejecutivos a quien paga para llevar a cabo sus proyectos y para gestionarle las personas y caer bien y ser simpáticos y agradables con quien toque cuando haga falta. Logan Roy ha construido su imperio a través de instintos, estrategias, Ideas que ha mantenido incluso cuando los colaboradores más cercanos no las han visto nada claras. Para él trabajar es esto, pensar, maquinar las ideas que le mantendrán al frente de su imperio, que le harán tener más poder. De hecho, más de una vez expresa que todo lo que hace no lo hace por dinero, y parece cierto en el sentido de que la motivación real es ser quien tiene más poder, quien manda sobre todo lo demás -gracias al dinero pero no sólo por el dinero, también por la
influencia mundial de su grupo de comunicación.

Entendiendo esto, se hace más evidente el argumento de la serie: Logan Roy, un IL imparable, no quiere dejar el poder por muchos años que tenga ni por mucho que sea el más sensato; como en L que es, cree que la competencia entre sus hijos es la mejor manera para conseguir un sucesor digno de alguien tan importante como él, pero a los tres les encuentra dificultades insalvables.

Kendall, CE, debería ser el heredero natural porque ha estado siempre detrás, ejecutando todo lo que le ha ordenado, siéndole leal hasta la devoción... Pero le menosprecia porque su E le hace parecer débil a ojos de una L tan descomunal, y tampoco aprecia su estilo de trabajo C, muy alejado de lo que él como I considera necesario para dirigir su imperio. Todos los conflictos que esto genera darían para más de un artículo, pero pueden resumirse en que, pase lo que pase, incluso cuando intenta imitar al padre y se enfrenta a él, el CE busca su aprobación, sin encontrarla.

A Roman, IE, el padre le ve chispas de genialidad, momentos donde cree que es el único hijo que tiene esta manera de hacer tan suya, el estilo de trabajo que hace que aparezca con una idea inesperada, una estrategia de éxito aparentemente aparecida de la nada. Pero, como con Kendall, la E le parece un obstáculo insalvable, el cariño que Roman busca hace que a ojos de su padre no sea alguien que puede liderar nada, alguien que si hace falta hará lo necesario para mantener el poder, sin ninguna emoción ni sentimiento que le aleje de sus objetivos.

Y por eso Shiv, la PL, es la que, como le dice -¡sólo en privado!-, es y siempre ha sido la preferida... Porque es la única de los hijos que comparte la necesidad de Liderazgo, la única de su progenie a quien Logan respeta en este sentido. Pero también es su condena, porque, aparte de no verle la forma de trabajar que él entiende como la única de éxito (la I), la necesidad de Liderazgo de Logan Roy es tan extrema que, incluso si piensa que ella tiene la madera que debe tener para ser una líder como él, no logra dar el paso de darle nada; porque, en el fondo, cree que ella debería desear tanto ese poder, debería tener tanta ambición... Que debería tomarlo como él lo ha tomado antes, sin que nadie le diera todo hecho... Para él, Shiv debe ganárselo, debe 'matar a papá' para convertirse en una Logan Roy, si es que quiere ocupar su lugar.

Analizando las dos primeras dimensiones de estos cuatro personajes se explica el interés de una serie en la que el conflicto entre sus protagonistas está asegurado; pero es también una buena manera de reflexionar cómo, demasiado a menudo, las personas nos dejamos llevar por cómo creemos nosotros que deben hacerse las cosas, en función de cómo somos, y no damos oportunidades a gente diferente de hacer cosas diferentes que quizás pueden obtener el mismo resultado o incluso mejorarlo.

Cualquiera de los tres hijos de Logan podría ser un gran sucesor, si Logan entendiera que para sucederle no hace falta alguien IL como él, y que las virtudes de sus hijos lo complementan muy bien; pero, afortunadamente para la continuidad de la serie y el disfrute de los espectadores, es prisionero de su perfil y se deja llevar por lo que el paso de los años le demuestra que funciona, asegurándonos más temporadas de conflicto por su sucesión.



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